Pan de Muerto

Pero, ¿Qué significa el pan de muerto?

Su forma circular, representa el ciclo de la vida y la muerte, la bolita superior figura un cráneo, mientras que las cuatro canillas representan huesos humanos y también las lágrimas de aquellos que perdieron a un ser querido; su colocación en forma de cruz es la alusión a los cuatro puntos cardinales dedicados a los dioses Tezcatlipoca, Tláloc, Quetzalcóatl y Xipetotec y finalmente, el delicado sabor a azahares, evoca el recuerdo de los fallecidos.

El origen:

Según algunas fuentes, el pan de muerto se remonta a nuestros orígenes prehispánicos con la elaboración del “papalotlaxcalli” o “pan de mariposa” hecho a base de amaranto y miel, exclusivo para las ofrendas a Huitzilopochtli.

Aunque expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), aseguran que el pan de muerto es resultado del sincretismo de dos culturas, al igual que toda la tradición de las fiestas de Día de Muertos, por un lado el culto a los muertos de los habitantes originarios y por otro la elaboración del pan de trigo de los europeos.

En la actualidad se calcula que hay ¡750 variedades distintas de pan de muerto!

Entre los más solicitados están las “ánimas”, los “alamares”, las “cruces”, el “negrito”, con ajonjolí y con azúcar y hasta los gourmet, rellenos de crema de avellana, nata, dulce de leche, queso crema, frutas e incluso lavanda.

Sin duda comer pan de muerto es una de las tradiciones más ricas de nuestro país y con la que icónicamente se rememora a todos aquellos que aunque ya no están entre nosotros, siguen viviendo en nuestros recuerdos.

Relatos de Fray diego de Durán, a Huitzilopochtli también se ofrecían “huesos” hechos de amaranto.

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