Los Lavaderos

Al ser fundada en el año 1531, la ciudad de Puebla fue un importante polo de desarrollo del siglo XVI. Y una de las principales razones para su asentamiento fue la presencia de agua simbolizada en su escudo de armas. Por ello, con el crecimiento de la ciudad, fue necesario cubrir necesidades básicas que involucraban el uso de este líquido. Es por esta razón que en el año de 1863 se inauguraron los Lavaderos de Almoloya, reliquias del pasado poblano.

Los inicios de los Lavaderos de Almoloya.

Los Lavaderos de Almoloya fueron construidos una vez que otros lavaderos instalados en el siglo XVIII y dañados fueron demolidos. Este tipo de lugares era muy socorrido por las lavanderas de Puebla debido a que necesitaban realizar esta tarea doméstica. Es sabido que cargaban con bultos de ropa y jabón preparado por ellas para buscar una piedra donde pudieran tallar. Esta tarea fue particularmente delegada a mujeres de clase social baja, entre ellas a indígenas, así como negras y mulatas.

Cuando los Lavaderos de Almoloya fueron levantados, fue un lugar moderno debido a los 20 lavaderos distribuidos en su interior. Éstos recibían agua de una pileta principal, cuya agua a su vez provenía de Almoloya, también conocido como río San Francisco. Esta agua, a su vez, también alimentaba a los famosos baños de San Juan Bautista, habiendo abundancia del líquido.

Con el paso del tiempo, los Lavaderos de Almoloya se convirtieron en un centro de interacción social entre los habitantes. Era común que en este sitio, las mujeres limpiaran asperezas (broma no intencional) y se concentraran mejor en sus coincidencias. También se volvió un centro de información, pues la ropa de ricos y pobres por igual era lavada justo aquí.

En la actualidad, los Lavaderos de Almoloya se encuentran resguardados dentro de un edificio cuyo acceso está en la parte posterior de la capilla del Cireneo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *